Días tranquilos, de trabajo y playa. Días de progresivo bronceado y aprendizaje automotor. Días de muchas reflexiones, pero a la vez, de pocas resoluciones.
Normalmente me despierto con un montón de dudas dando vueltas en mi cabeza. "Qué hago? Me quedo o me voy? Ya estamos a febrero... Ya debería saber qué voy a hacer de mi vida este año. Pero si me voy, cómo hago con todos los gastos? Y si me quedo, no me aburriré como el año pasado? Y si hoy voy a hacer el trámite para el registro? O si mejor voy a la playa? Y si le escribo un mail y le digo todo lo que pienso? Y que le pongo? Todo todo lo que pienso de él y sus actitudes? Y si mejor no le escribo nada así él no piensa que realmente lo tengo dando vueltas en mi cabeza? Y si mejor en vez de escribirle, empiezo a tratar de borrarlo de mi memoria? Y si... y si... y si...??? Y si mejor me hago el desayuno y me voy a ver la tele?".
Y así, todas las mañanas, muchas preguntas y cero respuestas...
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