martes, 16 de febrero de 2010
Aplausos para mí
Yo dormía muy plácidamente, cuando a la 1:30 am sonó mi celular. Era un mensaje de él. De aquel treintón que había decidido desaparecer de mi vida sin aviso previo. Esta vez -a diferencia de todas las veces anteriores en las que me había escrito- la idea de contestar su mensaje ni siquiera cruzó por mi mente. Sencillamente apagué el celular y seguí durmiendo. Al final del día, cuando ya casi terminaba la jornada, me sentí orgullosa de mí misma por no sólo no haber caído en la tentación de responderle el mensaje y así arreglar para verlo, sino que, y sobre todo, me sentí bien conmigo misma al comprobar que ni siquiera me había sentido tentada por esa opción en lo absoluto. Acaso hasta me molestó que me escribiera, con ese tono jovial, como si no hubieran pasado semanas desde la última vez que nos vimos y/o hablamos. Pero la verdad es que su mensaje de alguna manera me reconfortó, porque en mi falta de respuesta quedó determinado el resultado final: él volvió a aparecer, una vez más, pero esta vez fui yo la que decidió poner punto final.
domingo, 14 de febrero de 2010
Problemas de memoria (o mejor dicho, de olvido)
Ya sé que hay profesionales, estudiosos, catedráticos y demás personalidades de ese calibre que estudiaron este fenómeno y que han escrito libros y dan conferencias y paneles sobre el mismo. Pero acabo de descubrir que es algo que también me ocurre a mí y eso me asusta un poco. Siempre pensé que yo tenía la fuerza mental suficiente como para olvidar lo malo, como para decir "basta, sanseacabó. Borrón y cuenta nueva". Y he pensado durante varios años que lo venía haciendo bastante bien. Y sin embargo, en los últimos meses he venido teniendo pesadillas recurrentes con mi ex novio (un ser indeseable y aburrido que no merece ser nombrado en este blog más que con fines explicativos). Pesadillas en las que las locaciones cambian, pero el concepto de lo que ocurre es básicamente el mismo: yo termino preguntándole por qué, por qué fue tan forro conmigo. Me molestó un poco tener que verlo en sueños de nuevo, cuando ya no se me cruza por mis pensamientos cuando estoy despierta pero pensé que tarde o temprano se me iba a pasar. Pero luego, hace poco tiempo, soñé con una amiga con la que estoy actualmente distanciada. En el sueño la increpaba y le decía todo lo que pensaba con respecto a nuestro distanciamiento. Pero el problema es que anoche, se me apareció en sueños una persona del sexo masculino -me resulta imposible referirme a él como "un chico" o como "un hombre" porque está en esa línea difusa de los 30 y pico- con el que todo terminó de un día para el otro sin que mediara explicación alguna. En el sueño, ocurría una situación similar a las anteriores, con un cuestionamiento de mi parte. Evidentemente, y no hace falta pertenecer a la Asociación Psicoanalítica Argentina para darse cuenta, no es bueno callar lo que uno tiene que decir. Lo que yo creo olvidar, mi subconsciente se complace en recordar.
jueves, 11 de febrero de 2010
Y si...?
Días tranquilos, de trabajo y playa. Días de progresivo bronceado y aprendizaje automotor. Días de muchas reflexiones, pero a la vez, de pocas resoluciones.
Normalmente me despierto con un montón de dudas dando vueltas en mi cabeza. "Qué hago? Me quedo o me voy? Ya estamos a febrero... Ya debería saber qué voy a hacer de mi vida este año. Pero si me voy, cómo hago con todos los gastos? Y si me quedo, no me aburriré como el año pasado? Y si hoy voy a hacer el trámite para el registro? O si mejor voy a la playa? Y si le escribo un mail y le digo todo lo que pienso? Y que le pongo? Todo todo lo que pienso de él y sus actitudes? Y si mejor no le escribo nada así él no piensa que realmente lo tengo dando vueltas en mi cabeza? Y si mejor en vez de escribirle, empiezo a tratar de borrarlo de mi memoria? Y si... y si... y si...??? Y si mejor me hago el desayuno y me voy a ver la tele?".
Y así, todas las mañanas, muchas preguntas y cero respuestas...
Normalmente me despierto con un montón de dudas dando vueltas en mi cabeza. "Qué hago? Me quedo o me voy? Ya estamos a febrero... Ya debería saber qué voy a hacer de mi vida este año. Pero si me voy, cómo hago con todos los gastos? Y si me quedo, no me aburriré como el año pasado? Y si hoy voy a hacer el trámite para el registro? O si mejor voy a la playa? Y si le escribo un mail y le digo todo lo que pienso? Y que le pongo? Todo todo lo que pienso de él y sus actitudes? Y si mejor no le escribo nada así él no piensa que realmente lo tengo dando vueltas en mi cabeza? Y si mejor en vez de escribirle, empiezo a tratar de borrarlo de mi memoria? Y si... y si... y si...??? Y si mejor me hago el desayuno y me voy a ver la tele?".
Y así, todas las mañanas, muchas preguntas y cero respuestas...
jueves, 4 de febrero de 2010
Agotamiento mental
Me cansa hacer un trabajo que no me gusta.
Me agota dar vueltas y vueltas en mi cabeza reflexionando sobre la posibilidad de renunciar.
Me cansa no poder quejarme abiertamente de mi trabajo, sin sentir culpa por quienes ni siquiera consiguen laburos relacionados con los medios.
Me harta que el director del diario en el que trabajé -y del que lamenté haber renunciado a los pocos meses- no se apiade de mi y me contrate de nuevo.
Me saca saber que mientras yo le pido volver, él contrata a otros fulanos.
Me cansa arrepentirme de haber dejado ese, que en realidad, era mi trabajo ideal.
Me agota torturarme a mi misma por no haberme dado cuenta en el momento.
Me desespera no tener el valor de animarme a sacar un pasaje con rumbo desconocido.
Me decepciona resignarme a mi rutina diaria.
Me harta quejarme todos los días de mi función en la radio.
Me cansa aburrirme.
Me harta desear otros laburos y mientras tanto, seguir cumpliendo con este todos los santos días.
Agotada
Me agota dar vueltas y vueltas en mi cabeza reflexionando sobre la posibilidad de renunciar.
Me cansa no poder quejarme abiertamente de mi trabajo, sin sentir culpa por quienes ni siquiera consiguen laburos relacionados con los medios.
Me harta que el director del diario en el que trabajé -y del que lamenté haber renunciado a los pocos meses- no se apiade de mi y me contrate de nuevo.
Me saca saber que mientras yo le pido volver, él contrata a otros fulanos.
Me cansa arrepentirme de haber dejado ese, que en realidad, era mi trabajo ideal.
Me agota torturarme a mi misma por no haberme dado cuenta en el momento.
Me desespera no tener el valor de animarme a sacar un pasaje con rumbo desconocido.
Me decepciona resignarme a mi rutina diaria.
Me harta quejarme todos los días de mi función en la radio.
Me cansa aburrirme.
Me harta desear otros laburos y mientras tanto, seguir cumpliendo con este todos los santos días.
Agotada
miércoles, 3 de febrero de 2010
La gente y yo
Un hombre me agregó a Facebook, teníamos como 10 amigos en común, por lo que accedí a aceptarlo. Me habló, me contó que también es periodista, que también trabaja en una radio, hablamos un par de veces, me contó de su mujer, de su hijo... Todo bien, admito que sus conversaciones no me interesaban mucho que digamos, pero bueno, "es un colega", pensaba y mi filosofía, aún hoy, es la de expandir contactos. Me siguió hablando a lo largo de los días y me preguntó sobre la posibilidad de vernos. "Seguramente nos cruzaremos por ahí", dije yo sin mucho entusiasmo. Ayer volvió a insistirme con lo mismo y acotó un "es que me caes muy bien". "Podríamos tomar unos mates un día que puedas", propuso. "Bueno", pensé yo, "le digo que sí, que un día de estos arreglamos", partiendo de un pensamiento básico: "El muchacho está casado, tiene un hijo pequeño, no me está invitando con intenciones románticas o sexuales, sino que quiere charlar un rato". Y partí de ese pensamiento porque yo me rehuso a pensar como ese tipo de minas que creen que todo el mundo está detrás de ellas. Yo no soy así ni lo voy a ser nunca. Tras esa respuesta, el susodicho escribió: "Pero eso si, para arreglar avisame por acá, porque mi mujer es hipercelosa y si se entera de estos mates, me mata. Oki?".
Si el tipo no tiene la confianza con su mujer para aclararle que invita a una chica que no conoce a tomar unos mates o si es tan forro como para invitarla a pesar de saber que a su mujer no le gustan esas cosas, no es problema mío.
Yo absolutamente "oki" con mi vida. Pero con esa boludeces no. Oki?
Si el tipo no tiene la confianza con su mujer para aclararle que invita a una chica que no conoce a tomar unos mates o si es tan forro como para invitarla a pesar de saber que a su mujer no le gustan esas cosas, no es problema mío.
Yo absolutamente "oki" con mi vida. Pero con esa boludeces no. Oki?
lunes, 1 de febrero de 2010
El día después
Hace mucho, mucho tiempo que no tomaba tanto. Mucho mucho y tanto tanto. Mi amigo Fede -futuro físico y actual organizador de fiestas con mucho alcohol- cumplió 24 años y el festejo correspondiente incluyó grandes cantidades de bebidas. Yo tómé, comí, tomé, me reí, tomé, me reí mucho, bailé, tomé y volví a reirme. Resultado: el domingo fue un día perdido absolutamente. Mi cerebro sólo aceptaba mantenerse en posición horizontal.. Así que recién pude levantarme de mi cama alrededor de las 15, aunque estaba despierta desde las 10. Sin embargo, fue muy reconfortante haberme logrado embriagar con estilo. Mantuve la alegría durante toda la noche y madrugada, pero nunca estuve ni siquiera al borde de los vergonzosos episodios de descompostura, vómitos, y todos esas situaciones lamentables que suelen acompañar a los episodios de borrachera. Simplemente, tuve resaca. Dolorosa e incómoda resaca. Pero quién me quita lo bailado!?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)