lunes, 8 de marzo de 2010

Con la cabeza en otro lado

Hace una semana, a esta hora, una angustia profunda me carcomía el cerebro. Me sentía vacía, aburrida, sin saber qué hacer. Tal es así, que mi amiga Clara me propuso salir a comer y a charlar para levantarme el ánimo. Y la única conclusión a la que llegamos en ese momento, fue que debería empezar terapia de manera urgente. Hoy, a esta hora, exactamente una semana después de aquello y sin siquiera haber llamado a un consultorio psicológico para averiguar turnos, mi mente da vueltas y se siente cansada, pero de tantos planes. Y esa es una de las sensaciones más gratificantes que existen, la del cansancio que sobreviene a una actividad plena. En menos de cinco días, voy a estar viajando con mis amigas Micaela, Rocío y Carola a Brasil, en un viaje que nos llevó cerca de un año de planificación. Y como si eso fuera poco, para mi alegría, hoy recibí una noticia que ya no esperaba, en cuanto al perfeccionamiento de mi carrera. Pero no voy a anticiparme contando detalles, casi cómo cábala. "Para que no se pinche", como dicen por ahí...

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